Dancers

En Dancers hay un grupo de obras de 2019 que plantean nuevamente una aproximación al cuerpo y a la figura humana, entendida ésta dentro de géneros y temáticas recurrentes en la historia de la pintura. Dancer es el título de varias obras que giran en torno a esta idea de baile, de movimiento corporal, si bien en algunos casos el sujeto representado se convierte en una línea, una cuerda, un tubo. Hay similitud con obras de Picasso y Matisse en la elección del sujeto y título, si bien aquí las formas distan de aquellos, ya que hay algo paródico en la emulación del tema. Runner es una extensión de esta idea, con su consiguiente significación como hábito cotidiano en nuestros días: cuerpo, ejercicio físico, dinamismo, bienestar, salud. Completan este grupo obras que giran en torno al tema del paisaje y de la naturaleza muerta, arquetípicos, sin referente explícito en la elección del sujeto ya que no captan ni representan una realidad determinada, imágenes que no provienen de ninguna fuente concreta, ficticia e intencionadamente detenido el proceso en algunos casos.

A día de hoy, no podemos hablar de pintura si no es a través de un discurso conceptual que justifique el contexto, la relación con la historia –que debe deconstruirse–  o la ironía. Porque hablar de sinestesia, color y formas es un no rotundo, un tabú que te condena al foso de la decoración y al mercado secundario, un descrédito inmediato. Y esto pasa porque tenemos demasiado cerca aquella escena tan pomposa de críticos y artistas, tan machista y neoliberal, de unas décadas atrás. Pero no podemos negar la relación que la pintura tiene con nuestros afectos. La obra de Germán Portal es muy consciente de este contexto. Ésta alude  al sueño no cumplido de la utopía moderna, su voluntad de unir arte y vida y también de relacionarse con la naturaleza y una cierta espiritualidad. A través de las formas de artistas tan icónicos como Matisse o Picasso, este lenguaje ha devenido visualmente inmediato, pero su espíritu nos resulta un tanto superfluo desde la óptica contemporánea, sobre todo por sus pretensiones y sus limitaciones, por sus objetivos de abarcar un proyecto global que quedó meramente en las formas. Para ello, Portal utiliza recursos que se acercan a este momento histórico como son el mural, los formatos pequeños y las estructuras arquitectónicas, además de temas tan universales como el paisaje y la figura reclinada. En conjunto, conforman una instalación sobre la percepción de la pintura como objeto de deseo, y el cuestionamiento de su validez en nuestra escena contemporánea. (Rosa Lleó, catálogo para AFFAIR 18, Barcelona)